Proyecto de Tramo Vilcashuamán-La Centinela

El Proyecto de Tramo Vilcashuamán–La Centinela del Qhapaq Ñan–Sede Nacional inició la ejecución de sus actividades en el año 2014 con la finalidad de poner en uso social una de las más importantes rutas del Camino Inca, conjuntamente con las poblaciones y comunidades asentadas a lo largo de sus 330 km de extensión. 

Desde Ayacucho, la ruta comienza a unos 3800 m.s.n.m. en el poblado histórico de Vilcashuamán, ciudad caracterizada por la coexistencia de edificios que van desde el Tawantinsuyu, la colonia, hasta la actualidad. Siguiendo uno de los tramos del Qhapaq Ñan, llegamos a la hacienda real de Pomacocha, posiblemente construida para la estadía de la élite inca. Pasando por la fría puna huancavelicana, nos encontramos con Inkawasi de Huaytara y el poblado histórico de Huaytara, asentamientos incas ubicados en zonas estratégicas para el control del valle alto del río Pisco. Descendemos hasta los 800 msnm. para apreciar la monumentalidad de Tambo Colorado, en la actual región Ica, un centro político – administrativo importante para la convivencia de la élite inca y los grupos locales. Finalmente, seguimos el camino costero y llegamos a La Centinela, ubicado en el actual distrito de Chincha, un gran centro urbano de aproximadamente 55 hectáreas, cuyo patrón arquitectónico habla de las negociaciones y acuerdos entre Los Chincha y Los Incas en su control por estos territorios que incluía la salida al mar. 

Además, este tramo fue escenario de varios momentos trascendentales en la historia colonial y republicana de nuestro país. Fue intensamente utilizado por tropas indígenas y españolas durante los levantamientos anticoloniales liderados por Manco Inca en contra del dominio español. Sirvió para el avance de las tropas libertadoras en su camino hacia Pampa de la Quinua en Ayacucho, donde se libró la batalla que finalizó centurias de dominio político europeo. Motivo por el cual, la carretera que corre de manera paralela al tramo se llama “Carretera de Los Liberadores”. En la actualidad, las regiones que une protagonizan intensas redes de flujo poblacional y económico que inciden en la vida cotidiana de poblaciones vinculadas a un gran legado histórico. 

Actualmente, el Proyecto de Tramo Vilcashuamán–La Centinela viene incentivando procesos de gestión cultural en las localidades de Vilcashuamán, Huaytará, Humay y Chincha. Por ejemplo, se han realizado proyectos de investigación con fines de conservación en los sitios arqueológicos de Tambo Colorado e Inkawasi de Huaytará. Estas acciones promovieron la participación y generación de alianzas con comunidades campesinas y autoridades locales eje fundamental para una gestión más democrática del patrimonio cultural, donde confluyan las necesidades e intereses de las mismas poblaciones, logrando en el caso de Vilcas Huaman gestionar participativa el involucramiento de las autoridades y comunidad en el proceso de saneamiento físico legal de los sectores arqueológicos de la ciudad. Asimismo, el proyecto viene desarrollando programas de fortalecimiento de capacidades en mujeres para la producción de artesanía, de esta manera se busca diferentes formas de apropiación social del patrimonio y el empoderamiento de mujeres para integrar de manera equitativa a este colectivo en los procesos de gestión participativa del patrimonio cultural (Proyecto Piloto con Mujeres Artesanas de Huaytara “Entre- tejiendo Historias”), recuperación de saberes y memorias locales, así como el fortalecimiento de capacidades para la gestión participativa del patrimonio cultural, donde se trabaja con las autoridades locales y población para la formación de promotores/as culturales, desde un enfoque de género e intercultural así como intergeneracional.

La Comisión Nacional del Qhapaq Ñan del Ministerio de Cultura tiene como objetivo principal la recuperación, salvaguarda y puesta en uso social de la red vial del Qhapaq ñan y de sus sitios incas asociados. Bajo ese horizonte, el Proyecto de Tramo Vilcashuamán–La Centinela trabaja en los siguientes componentes:

Componente de Conservación:    Promueve la ejecución de acciones de conservación de los sitios arqueológicos incas asociados al camino, así como del camino mismo. También se encarga de promover la participación ciudadana en las mismas acciones de conservación, como una manera de generar vínculos más cercanos con su patrimonio cultural además de ofrecer las herramientas para que el cuidado y protección de los sitios sea parte del cotidiano de la población que convive con ellos.

Componente Socio-cultural:    Facilita conjuntamente con poblaciones y comunidades la reapropiación social del Qhapaq Ñan, y del patrimonio cultural en general, como vehículo de desarrollo social, ambiental, educativo y económico. Mediante la generación de espacios de participación y el fortalecimiento de capacidades, incentiva usos del patrimonio cultural que reflejen necesidades colectivas relacionadas a la gestión de problemáticas locales. A través de este componente se están generando procesos de delimitación participativa de sitios arqueológicos, donde las mismas comunidades son parte de los espacios de toma de decisión, desde el diseño del proceso hasta la generación del plano de delimitación. Mediante el diálogo y la negociación, se abren puentes para una nueva forma de relacionamiento entre Estado y comunidades campesinas. Asimismo, promueve el fortalecimiento de capacidades en mujeres artesanas para ser visibilizadas como agentes locales de desarrollo y promotores/as culturales buscando la integración de diferentes colectivos intergeneracionales en los procesos de desarrollo de sus territorios teniendo como herramienta el uso social del patrimonio cultural.

Componente de Investigación:    A través del cual se investiga y se da a conocer a las poblaciones los hallazgos y procesos históricos ocurridos a lo largo de este tramo del Qhapaq ñan.